Hay algo indiscutible: la economía estadounidense sigue algo acelerada. El crecimiento del producto interior bruto (PIB) se situó por encima de la tasa a largo plazo en 2023, de forma que la inflación se mantuvo en niveles algo elevados. Sin embargo, el crecimiento se desaceleró a finales de año y probablemente siga perdiendo fuelle en 2024.
La inflación se redujo notablemente en 2023 y cabe esperar que continúe su senda descendente este año. Ninguna de estas cifras ha alcanzado aún su objetivo, pero están cerca de hacerlo y van en la buena dirección. Juntas, ponen en entredicho el reajuste inmediato a un nivel neutral del tipo de interés oficial de la Fed, pero no una rebaja de tipos en general, ya que el tipo de interés oficial sigue siendo más del doble del tipo neutral estimado por la Fed. Esa situación es insostenible: no tendría sentido tener una economía en equilibrio y un tipo de interés oficial muy por encima del nivel de equilibrio.
Un margen enorme para bajar los tipos
Esa es principalmente la conclusión que extraemos del mensaje de la Fed. El tipo de interés oficial bajará y lo hará con fuerza. No podemos decir con seguridad cuándo se producirá el primer recorte, pero dado que el tipo de interés está casi tres puntos porcentuales por encima del nivel neutral, existe un margen enorme para rebajar los tipos en los próximos trimestres. Incluso aunque la economía experimente un aterrizaje suave —como esperamos—, la Fed aplicará recortes considerables.
Ese aspecto es mucho más importante que el hecho de si las rebajas de tipos comenzarán en marzo, mayo o junio. A nuestro juicio, los inversores que se mantengan al margen y se centren en la fecha del primer recorte de tipos podrían perder una oportunidad: los mercados miran al futuro y la Fed nos ha dicho que la senda a seguir conlleva una expansión significativa de la política monetaria.