Es necesario centrarse en los costes físicos del cambio climático

29 octubre 2024
6 min read

Integrar los costes físicos del cambio climático ayuda a los inversores a definir los principales riesgos, y también las oportunidades.

La inversión climática generalmente pone de relieve el grado de éxito en la transición de los distintos sectores económicos hacia una economía hipocarbónica, como, por ejemplo, la respuesta en forma de normativas respetuosas con el clima, adopción de tecnologías más verdes y atención a las cambiantes necesidades de los consumidores. Sin embargo, los riesgos y las oportunidades de esa transición solo son una de las muchas perspectivas con las que se puede evaluar el impacto del cambio climático en el entorno de inversión.  Los riesgos físicos y las oportunidades son otra.

Conocer las amenazas físicas permite evaluar mejor el riesgo

Según una encuesta de CDP Worldwide , el número de empresas que reconocen el impacto financiero directo del cambio climático aumentó un 24% en 2023. Sin embargo, las empresas siguen prestando más atención a los riesgos de transición que a los riesgos físicos. Por ejemplo, entre 2009 y 2020, las referencias a los riesgos de transición en los informes 10-K pasaron de una media de cuatro a diez, mientras que las referencias a los riesgos físicos solo aumentaron de dos a cuatro, según señala un análisis de Brookings Institute. Creemos que esa escasez de información sobre los riesgos físicos es una señal de que las empresas apenas han empezado a valorar en qué medida afectan a sus resultados.

Sin embargo, las amenazas son muy reales. Los riesgos físicos pueden ser crónicos —como, por ejemplo, el aumento de las temperaturas y del nivel del mar en todo el mundo— o agudos, como ocurre con las olas de calor extremo o los huracanes. Cualquiera de estos fenómenos puede suponer un enorme coste financiero para las empresas y un grave perjuicio para el crecimiento económico.

El coste financiero de los riesgos físicos se manifiesta de distintas formas, aunque lo más frecuente son los daños o la pérdida total de los bienes locales. También están los costes provocados por la paralización o el retraso de la producción, los cierres de fábricas, las interrupciones en las cadenas de suministro y las responsabilidades legales por la falta de adaptación de los activos y las comunidades para que sean más resilientes.

Las catástrofes también pueden provocar perjuicios para los hogares de la zona donde se producen, desde la pérdida de empleo hasta los desplazamientos, con los consiguientes efectos en cuanto a disponibilidad de mano de obra y demanda de productos y servicios por parte de los clientes. A medida que se acumulan esos eventos extremos locales, sus consecuencias macroeconómicas pueden ahogar la productividad global, el comercio y los ingresos públicos, además de repercutir en la inflación y los tipos de interés.

Los riesgos físicos no desaparecerán y surgirán nuevas formas de hacerles frente

Como fenómeno disruptivo global, el cambio climático es una de las megafuerzas que tiene la capacidad de cambiar permanentemente la forma de vivir, de trabajar y de consumir en todo el mundo, y esto tendrá consecuencias directas para los países, los activos y las empresas a muchos niveles.

Por ejemplo, cabe prever que los núcleos de población cambien en los territorios nacionales y en todos los continentes a medida que desaparezcan los cultivos o haga demasiado calor como para trabajar en el exterior. Las regiones que dependen de la agricultura podrían ser las más vulnerables, no solo a la escasez de alimentos, sino también a la esclavitud moderna.

Las regiones de los mercados emergentes (ME) están especialmente expuestas a los riesgos físicos, muchas veces como consecuencia de inundaciones o sequías. Afortunadamente, en esas regiones, tanto los gobiernos como el sector privado están poniendo en marcha más mecanismos para hacer frente a los riesgos. Entre ellos figuran planes de adaptación, sistemas de alerta de peligros múltiples y evaluaciones de riesgos que, a nuestro juicio, ayudan a contrarrestar parte de la elevada exposición de los ME al riesgo físico (Gráfico). Por tanto, incluso los países con muchas posibilidades de sufrir riesgos físicos pueden tomar medidas eficaces para gestionarlos y mejorar su calidad crediticia.

Riesgos físicos de ME y capacidad para hacerles frente
Riesgos físicos de ME y capacidad para hacerles frente

Los análisis históricos no garantizan los resultados futuros.
La capacidad para hacer frente a los riesgos mide la suficiencia de un país para prepararse, responder y recuperarse de los efectos de los peligros relacionados con el cambio climático en sus infraestructuras, ciudadanía  y entorno físico.
Marzo de 2024.
Fuente: Centro de Datos de Riesgo del Centro de Conocimiento sobre Gestión del Riesgo de Desastre de la Comisión Europea, Haver Analytics y
AllianceBernstein (AB)

Los datos muestran que el cambio climático es global, pero su impacto es local

Huracanes en Florida, incendios en Canadá, inundaciones en Abu Dabi... Las catástrofes naturales no solo son ahora más frecuentes y costosas, sino que abarcan regiones enteras. Por ello, creemos que entender los riesgos físicos a escala local ayuda a los inversores a evaluar mejor los posibles daños financieros, incluso para empresas que operan en todo el mundo.

Obtener datos locales sobre riesgos físicos puede resultar difícil. En Estados Unidos, el Natural Hazards Index (NHI), desarrollado por AB en asociación con la Columbia Climate School, aporta cierto grado de detalle. El índice sigue 14 tipos de catástrofes por climatología extrema y asigna puntuaciones de riesgo a alrededor de 75.000 secciones censales. Por otra parte, el Aqueduct Water Risk Atlas, que realiza un seguimiento de los riesgos potenciales asociados específicamente al agua, señala las zonas que se enfrentan a los mayores riesgos en cuanto a calidad y cantidad de agua potable.

Otro problema para evaluar los riesgos físicos es cuando se asocian a ubicaciones físicas de las empresas, ya que no se suele informar de dichos riesgos de manera uniforme. Sin embargo, Climate TRACE (sistema de seguimiento en tiempo real de las emisiones de carbono a la atmósfera) está avanzando poco a poco y ofrece modelos que ayudan a los inversores a determinar qué ubicaciones de una empresa multinacional tienen altas emisiones. Junto con los datos del Aqueduct Water Risk Atlas se obtienen resultados que pueden indicar correctamente aquellas ubicaciones de una empresa de ámbito global que presentan los mayores riesgos físicos (Gráfico). Muchos de los principales proveedores de datos, como Moody’s, S&P y MSCI, también ofrecen herramientas de análisis de escenarios de riesgos físicos, aunque a veces arrojan resultados contradictorios que exigen un cuidadoso examen.

Determinar los riesgos físicos locales de una empresa multinacional
Determinar los riesgos físicos locales de una empresa multinacional Climate TRACE y Aqueduct Data indican qué fábricas y otras instalaciones de un gran fabricante de automóviles están más expuestas
Determinar los riesgos físicos locales de una empresa multinacional

Exclusivamente para fines informativos
Fuente: World Resources Institute y AB

La implicación* directa con las empresa también puede ser una importante fuente de información sobre su exposición a los riesgos físicos y los planes para hacerles frente. La implicación consiste en celebrar reuniones con el equipo directivo, visitar las instalaciones y participar en las juntas de accionistas, entre otras actividades. En muchos casos, se puede obtener más información con el diálogo que con los datos, sobre todo teniendo en cuenta que los informes de los riesgos físicos asociados al clima son relativamente nuevos para muchas empresas. Este es el caso de un importante banco suramericano cuya principal amenaza financiera proviene, entre otras cosas, de la agricultura. 

Banca y agricultura: un estudio del riesgo físico

El banco es una entidad con participación mayoritaria del Estado con sede en Brasil, el mayor exportador mundial de productos agrícolas. Alrededor del 85% de las explotaciones agrarias del país son fincas familiares que subsisten con préstamos concedidos principalmente por esta entidad.

Las fuertes inundaciones y sequías que sufre el país constituyen la principal exposición del banco a riesgos físicos. Ambos fenómenos pueden interrumpir la producción y dañar los medios de vida de su mayor grupo de prestatarios, con el consiguiente riesgo de impago de cuotas o de morosidad. El banco también está expuesto a través de su filial de seguros, que ofrece pólizas para las cosechas y utiliza los equipos y flujos de caja de los agricultores como garantía. Si a esto se añaden los daños físicos que pueden sufrir las sucursales y los equipos de oficina en las zonas de riesgo, el panorama resulta preocupante.

Un banco de esas dimensiones y con el respaldo intrínseco del Estado debería tener los recursos necesarios para gestionar tales riesgos y perseguir las oportunidades que creemos tiene a su alcance. A través de nuestra implicación con el banco descubrimos, por ejemplo, que había puesto en marcha medidas de mitigación eficaces, como extender la obligación de suscribir pólizas de seguro a otros participantes tanto del país como del extranjero, y mayor diversificación entre regiones agrícolas y tipos de cultivos (Gráfico).

En un contexto difícil para la agricultura, un banco público sopesa sus opciones
En un contexto difícil para la agricultura, un banco público sopesa sus opciones

Los análisis históricos no garantizan los resultados futuros.
Marzo de 2024.
Fuente: AB

Creemos que solicitar más contribuciones del Estado y contar con soluciones eficaces son otras oportunidades que favorecerían tanto al banco como al país, sobre todo si se tiene en cuenta que, en 2023, la agricultura representaba el 24% del PIB de Brasil.

La principal conclusión es que los riesgos físicos pueden influir en cada sector de manera muy específica, pero el modo en que respondan las empresas puede crear oportunidades igual de únicas.

Los fenómenos meteorológicos catastróficos y costosos siguen trasladando el foco a los daños económicos y físicos por sus efectos disruptivos en las vidas de las personas y los bienes de todas las regiones. Es por ello que los inversores deberían buscar oportunidades derivadas de la preparación, la respuesta y la recuperación ante los peligros relacionados con el cambio climático.

El creciente número de fuentes de datos pertinentes, junto con la implicación y un enfoque de inversión activo, son especialmente útiles en esta área emergente. Tomados en su conjunto, estos recursos pueden ofrecer a  los inversores temáticos herramientas eficaces para evaluar no solo los riesgos físicos, sino también sus posibles efectos en los precios de los activos de todas las regiones, sectores, industrias y empresas de cualquier índole.

* AB lleva a cabo actuaciones de implicación con las empresas cuando considera que ello redunda en el interés financiero de sus clientes.

Las opiniones expresadas en este documento no constituyen análisis, asesoramiento de inversión ni recomendación de negociación y no representan necesariamente las opiniones de todos los equipos de gestión de carteras de AB. Las opiniones pueden cambiar a lo largo del tiempo.