Los inversores en acciones de bancos europeos se han visto afectados por las recientes turbulencias del sector. Pero muchas entidades están en unas condiciones mucho mejores de lo que parece, y el sector está sujeto a una regulación mucho más estricta que en Estados Unidos. Diversos valores financieros deberían ser capaces de capear el temporal y obtener buenos resultados a largo plazo.
Las quiebras bancarias registradas en marzo, tanto en Estados Unidos como en Europa, sacudieron a los mercados. Aunque Silicon Valley Bank, Signature Bank y Credit Suisse tenían historias diferentes, todos ellos tenían el mismo denominador común: habían sucumbido a los riesgos generados por un incremento de los tipos de interés, que en última instancia había provocado una crisis de confianza y una rápida retirada de fondos. Este hecho fue un tanto sorprendente, ya que unos tipos de interés más altos suelen ser positivos para el negocio bancario.
La preocupación de los inversores es comprensible, y el riesgo de tipos de interés debe ser vigilado. Sin embargo, cuando se producen controversias importantes en un sector, es frecuente observar una sobrerreacción emocional en el mercado, ya que los precios de las acciones caen de manera indiscriminada en todo ese sector. En situaciones como esta, aquellos inversores que sean capaces de identificar acciones con desajustes de precios pueden encontrar empresas infravaloradas que no son vulnerables a los mismos riesgos y que presentan un sólido potencial de rentabilidad a largo plazo.
Las dinámicas son diferentes en Europa
A nuestro juicio, el sector de banca minorista europeo se asienta en un modelo de negocio resiliente. En Europa, los bancos suelen tener una base de clientes minoristas de depósitos mucho mayor que la de los bancos estadounidenses, donde existe una mayor tradición de utilizar fondos del mercado monetario como vehículos para los depósitos. En consecuencia, muchos bancos europeos obtienen una mayor parte de sus fondos de millones de depositantes que son hogares y empresas. Creemos que dichos clientes representan una base altamente diversificada y estable, lo que reduce el riesgo de concentración; es decir, el peligro de que un número relativamente reducido de grandes clientes retire sus fondos de manera simultánea.
¿Qué hacen los bancos con esos depósitos? Algunos fondos están colocados en los bancos centrales, de manera que el banco obtiene intereses y goza de liquidez. Otros fondos se prestan a tipos de interés más elevados, por lo que los bancos obtienen ingresos del diferencial entre los tipos de interés de los depósitos y los préstamos. Esto se conoce como margen de intereses: la fuente más básica de ingresos bancarios.
Unos tipos de interés más altos ayudan a los bancos a obtener un mayor margen de intereses. Esta dinámica difiere sustancialmente de la situación que tuvo que afrontar SVB al tener que pagar un alto precio por invertir en bonos del Tesoro que se vieron afectados por el repunte de tipos. Los bancos que dependen del margen de intereses como fuente habitual de ingresos deberían beneficiarse del actual entorno de tipos de interés elevados.
El sector bancario europeo ofrece un terreno fértil para encontrar bancos de ese tipo. Los márgenes de intereses han experimentado un sólido crecimiento en los últimos años (Gráfico). Además, los bancos europeos han registrado mayores revisiones al alza de sus beneficios que cualquier otro sector de la región.