La desglobalización afecta al crecimiento económico debido a que reduce el comercio y los mercados potenciales, aunque es difícil prever la magnitud de esos efectos. Algunos países dependientes del comercio podrían estar más expuestos, pero, en principio, la economía estadounidense sería suficientemente grande como para absorber parte del golpe.
Por ejemplo, Alemania podría enfrentarse a fuertes adversidades debido a su dependencia de Rusia por la energía, de China por las exportaciones y de Estados Unidos por la defensa. Estados Unidos, sin embargo, ha conseguido ser autosuficiente en materias primas clave, y cuenta con uno de los perfiles demográficos más sólidos de los países desarrollados. Hasta ahora, la «relocalización», es decir, la repatriación de las cadenas de suministro, ha funcionado bien, en parte gracias a las políticas fiscales. De hecho, una encuesta indica que los directores financieros del sector manufacturero estadounidense son más proclives a relocalizar sus cadenas de suministro a Estados Unidos que a cualquier otro lugar.
1,5 ºC y cambio climático: los efectos en las regiones, al igual que las oportunidades, serán dispares
El Acuerdo de París concentra los compromisos globales en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y en limitar el aumento de la temperatura este siglo a 1,5 ºC por encima de los niveles preindustriales, pero no es fácil prever con precisión los efectos del cambio climático en el crecimiento económico. Existen múltiples efectos e interrelaciones, como el aumento de las temperaturas y del nivel de mar, fenómenos meteorológicos más extremos, pérdida potencial de hábitats y biodiversidad, conflictos por los recursos y presiones migratorias. Es probable que todas estas circunstancias afecten de forma muy distinta a cada una de las regiones.
Es previsible que los que asuman la mayor carga sean los mercados emergentes, que además son los principales proveedores y demandantes de recursos naturales. También es más probable que noten los efectos físicos del aumento de las temperaturas, aunque tienen menor capacidad para afrontar la variabilidad del clima y las condiciones meteorológicas extremas. En principio, las diferencias serían más moderadas entre los países desarrollados. En Europa cabe prever un incremento de la producción junto con las temperaturas, mientras que Norteamérica podría registrar un descenso moderado de la producción, de acuerdo con las mediciones del producto nacional. Cabe señalar que Estados Unidos es uno de los países del mundo que más invierte en energías limpias, gasto que se ve reforzado por las disposiciones de la reciente Ley de Reducción de la Inflación, que crea numerosas oportunidades de inversión.
Consecuencias para los inversores multiactivos
Las cuatro tendencias seculares descritas probablemente creen adversidades, a la vez que oportunidades, a medida que reconfiguran el entorno económico y de inversión mundial y ejercen su fuerte influencia sobre la inflación, el crecimiento y la volatilidad del mercado. Esta circunstancia podría tener consecuencias notables para los patrones de rentabilidad de las clases de activos y sus interrelaciones, así como generar mayor dispersión de las rentabilidades entre los mercados mundiales.
En la mayoría de entornos, generalmente los activos de riesgo tienen potencial para ofrecer rentabilidades positivas a lo largo del tiempo, sobre todo si el posicionamiento sigue siendo amplio. Las acciones representan un pilar de crecimiento para las estrategias multiactivos, y las empresas que ofrecen un crecimiento sostenible de los beneficios deberían verse recompensadas. A nuestro juicio, muchas de ellas serán empresas ubicadas en Estados Unidos, y el papel de las acciones estadounidenses en las asignaciones a renta variable en estrategias multiactivos no debería subestimarse.
Evidentemente, los activos de riesgo, como la renta variable o el crédito high yield, deberían ir acompañados de diversificadores y otras fuentes de rentabilidad capaces de adaptarse a medida que cambien las condiciones. Por ejemplo, teniendo en cuenta que posiblemente los rendimientos seguirán siendo altos durante más tiempo, los bonos serían una importante fuente de rentas, además de actuar como diversificadores. Como siempre, los inversores multiactivos deberían prepararse para redefinir la combinación de sus carteras a medida que cambian las circunstancias.