Dadas las perspectivas de «tipos de interés altos durante más tiempo», a los inversores les preocupaba una posible falta de inversión empresarial. Sin embargo, el gasto se ha mantenido, y a ello ha contribuido el repunte de la inversión tecnológica impulsada por la IA. En lo que llevamos de 2024, las expectativas de inversión empresarial se han revisado al alza; ahora solo se prevé una desaceleración moderada desde los muy elevados niveles de 2023.
Las tasas de inflación se acercan a los objetivos de los bancos centrales
La inflación se sitúa actualmente entre el 2% y el 3% en buena parte de las economías desarrolladas, de manera que los bancos centrales han comenzado a relajar sus políticas monetarias, hasta ahora en niveles muy restrictivos.
Mientras que la inflación de los bienes muestra en gran medida la misma dinámica que antes de la pandemia, la inflación de los servicios se mantiene en cotas altas, aunque pensamos que pronto se tomará un respiro. Por ejemplo, la inflación de la vivienda es elevada, pero refleja los datos de las operaciones, que presentan un desfase significativo, lo que sugiere que este indicador debería seguir enfriándose en los próximos meses. Por otra parte, las empresas de consumo básico y los restaurantes observan que los clientes están cada vez más orientados al valor. Dado que los costes de los inputs se mantuvieron relativamente estables el año pasado, prevemos que las empresas volverán a aplicar subidas de precios más normales en comparación con el período inmediatamente posterior a la pandemia.
La inflación salarial también ha tocado techo, ya que los mercados de trabajo comienzan a normalizarse y los efectos de la transmisión de la inflación se han disipado. Si a esto añadimos que tanto las tasas de participación laboral como la migración van en aumento, veremos que los mercados de trabajo están ahora menos tensionados, incluso en un contexto de fuerte creación de empleo. Estas mejoras deberían contribuir a apaciguar la preocupación de los bancos centrales por la espiral de los salarios.
Es probable que China siga registrando un crecimiento débil
El crecimiento de China sigue sin remontar, lastrado por la contracción persistente de un sector inmobiliario de grandes dimensiones. Una de las principales prioridades políticas ha sido poner freno a los excesos del sector, pero este proceso podría durar años, todo un lastre para el crecimiento económico del país que a su vez contribuiría a la desinflación en el resto del mundo.
Un reto importante para los responsables políticos es mantener el crecimiento en torno al objetivo oficial del 5% a la vez que se reequilibra la economía. La inversión en inmovilizado (que incluye inmuebles, centros de producción e infraestructuras) representa en torno al 40% de la economía, una proporción muy superior a la de países homólogos de China (Gráfico).