Los inversores suelen pasar por alto a los bonos corporativos de mercados emergentes (ME), ya que entienden que la clase de activo es demasiado específica o arriesgada. Sin embargo, tomados en su conjunto, sus fundamentales son más sólidos que los de los bonos de mercados desarrollados. Por ejemplo, las ratios de apalancamiento medio de las empresas de ME son muy inferiores a las de las compañías estadounidenses, mientras que las reservas de efectivo de las primeras son mucho más elevadas (Gráfico).
Las agencias de calificación crediticia llevan tiempo reconociendo esos fundamentales relativamente sólidos, que se reflejan en las calificaciones crediticias medias. La calificación de grado de inversión de Moody’s para los bonos corporativos de ME es la misma que para los bonos con grado de inversión de EE. UU., de A3, mientras que la calificación de grado de inversión en el caso de los bonos corporativos high yield de ME es de BB3, un peldaño por encima de la que establece para los bonos corporativos high yield de EE. UU. (B1).
Sin embargo, los yields de los bonos corporativos de ME son superiores a los de la mayoría de los demás mercados. El yield del mercado de deuda corporativa de ME —con su calificación de grado de inversión media—, del 6,8%, coincide con la de los sectores de la deuda high yield, y es casi dos puntos porcentuales superior al yield que ofrece el mercado de deuda corporativa con grado de inversión de EE. UU.
Creemos que esta desconexión entre la calidad relativa y el yield relativo representa una oportunidad interesante. Por este motivo, consideramos que los inversores deben estar más atentos a la deuda corporativa de ME.