Las clasificaciones de los países son igualmente defectuosas porque normalmente determinan la exposición geográfica de una empresa en función de su domicilio. Por ejemplo, una posición en Rio Tinto proporciona exposición al Reino Unido, que solo representa el 1 % de los ingresos de la empresa.
Las cadenas de valor globales añaden riesgos
Las clasificaciones estándar no capturan la complejidad de las empresas modernas. Las disrupciones pueden tener consecuencias que trascienden industrias y fronteras. Las empresas con perfiles similares podrían correlacionarse con empresas de diferentes sectores y regiones. De hecho, hoy vemos casos de contagio de segundo, tercer o incluso cuarto orden, a medida que empresas ubicadas a muchos pasos de distancia en una cadena de valor afectan a otras. En 2021, un infame incendio en una planta japonesa de Renesas Electronics, que fabrica semiconductores para automóviles, alteró las operaciones de Ford, empresa ubicada a miles de kilómetros de distancia.
Los inversores a menudo cambian el conocimiento profundo de la empresa por la comodidad de una diversificación basada en el GICS. Este atajo funciona, hasta que deja de hacerlo. Cuando el presidente Trump anunció sus aranceles del “Día de la Liberación” a principios de abril, la caída generalizada del mercado de valores reflejó la realidad interconectada de las empresas y las exposiciones al mercado final. La diversificación basada en las clasificaciones del GICS no proporcionó protección.
Cómo reducir el riesgo en mercados volátiles
Considerando los inconvenientes de las herramientas estándar de gestión de riesgos y diversificación, ¿cómo podemos mejorar los esfuerzos para maximizar el rendimiento y minimizar el riesgo? Creemos que un enfoque fundamental de gestión del riesgo debería analizarse a través de dos lentes:
1. Uso de ganancias reales (no un indicador): Como inversores fundamentales a largo plazo, creemos que (1) el valor de una acción es la suma de sus flujos de efectivo futuros descontados y (2) en el corto plazo, los mercados son ineficientes (y cada vez más). Por eso creemos que los inversores deberían centrarse en la volatilidad de las ganancias reales de las empresas, utilizando análisis tanto cuantitativos como cualitativos. En nuestra opinión, examinar la estructura de la industria, la estrategia de la empresa y la eficiencia operativa es la mejor manera de determinar la durabilidad de las ganancias reales de una empresa.
2. Uso de los ingresos y costes (no el GICS): Para entender las empresas de cartera, realizamos un análisis de las cinco fuerzas de Porter, un marco que sirve para identificar y analizar industrias. Esto implica asignar las exposiciones de una empresa al mercado final (clientes o empresas) por geografía, sector y subsector (por ejemplo, publicidad en EE. UU.), lo que proporciona una visión de las exposiciones reales agregadas a nivel de cartera. A continuación, profundizamos en los mercados finales subyacentes para identificar posibles correlaciones (p. ej., publicidad de marca frente a publicidad de respuesta directa). El análisis de las cinco fuerzas también agudiza nuestro enfoque en los proveedores. Si bien es casi imposible asignar todos los proveedores en una cartera, buscar a un alto nivel de concentración de proveedores puede permitir a los inversores investigar las implicaciones para la empresa y la cartera en general.
Por supuesto, este tipo de análisis requiere mucho tiempo. Dado que solo se puede realizar exhaustivamente en un número relativamente pequeño de empresas, creemos que este enfoque funciona mejor en una cartera concentrada de aproximadamente 25 acciones. Si bien esto podría parecer contra-intuitivo respecto al conocimiento común sobre la diversificación, la aplicación de nuevas perspectivas de gestión de riesgos a una cartera concentrada puede dar lugar a una diversificación verdaderamente fundamental, para cumplir la promesa de la MPT en los cambiantes mercados actuales.