Los inversores siguen necesitando superar
la subida de la inflación, lo que exige una sobreponderación
estratégica de las acciones, a pesar de unas condiciones ni mucho
menos óptimas.
Estratégicamente, los inversores se
enfrentan a un menor crecimiento y una mayor inflación. Desde un
punto de vista más táctico, el crecimiento de los beneficios por
acción en 2025 podría ser más flojo o incluso negativo. Y la renta
variable resulta cara, también en Estados Unidos (Gráfico).
Pero los inversores siguen necesitando
rentabilidades superiores a la inflación: «rentabilidades reales
positivas». Así pues, el argumento estratégico para sobreponderar la
renta variable sigue vigente: el mercado bursátil global es el mayor
activo real.
Esperamos nuevas salidas de capital de
la renta variable de EE. UU., dado el sentimiento negativo de los
inversores globales. Esto podría significar una menor rentabilidad
relativa de EE. UU. a corto plazo, pero seguimos observando
argumentos a favor del excepcionalismo estadounidense.