El conflicto en Oriente Medio ha desencadenado temores de una crisis inflacionaria. Para los inversores, las acciones defensivas podrían ofrecer cierto alivio.
Los mercados de renta variable se han visto presionados ante la creciente preocupación por el conflicto en Irán y sus efectos en los precios de la energía y la inflación. Para los inversores que buscan refugio frente a la volatilidad y el aumento de los precios, una postura defensiva podría ofrecer cierto alivio. De hecho, nuestra investigación sugiere que las acciones defensivas han superado al mercado general durante todas las crisis energéticas importantes ocurridas desde 1973.
La inflación general está en aumento
Los inversores no tienen que ir muy lejos para ver indicios de inflación. A fecha de 21 de abril, los futuros del crudo Brent cotizaban a algo menos de 100 dólares por barril, con una subida de más del 60 % en el año. Y en EE. UU., el precio medio de un galón de gasolina sin plomo ha superado los 4 dólares por primera vez en cuatro años.
Hay otras señales de alerta más allá de la inflación general.
Por ejemplo, en el mercado de materias primas, el ratio cobre/oro ha bajado un 4,5 % durante el último mes. El cobre es un indicador clásico del crecimiento económico, y cuando su precio cae en relación con el oro, el mercado suele estar señalando que las expectativas de crecimiento se están deteriorando. Además, los yields reales de los bonos (ajustada a la inflación) están aumentando, la Reserva Federal está posponiendo los recortes de tipos y estamos viendo una creciente divergencia entre los precios del petróleo y la renta variable. Todos estos son indicios típicos de un patrón de crisis inflacionaria.
Los aumentos sostenidos de los costes de energía podrían impulsar la inflación al alza, complicando las perspectivas de los tipos de interés en un momento en que los mercados preveían una relajación de la política monetaria. La inflación podría, a su vez, frenar el crecimiento económico, lo que podría conducir a la estanflación, la rara pero temida concurrencia de una inflación elevada y un alto desempleo.
La renta variable ha sido volátil durante el conflicto de Oriente Medio
Los mercados de renta variable global han experimentado fuertes oscilaciones desde que comenzó el conflicto en Irán a finales de febrero. Las acciones han sufrido frecuentes ventas masivas debido a las tensiones en torno al estrecho de Ormuz, un punto estratégico vital por donde se transporta una quinta parte del petróleo mundial. Por el contrario, el frágil alto el fuego anunciado el 7 de abril provocó una recuperación, aunque persiste la incertidumbre en torno a los mercados energéticos y la fijación de precios de riesgo.
En tiempos volátiles como estos, puede resultar tentador para los inversores recurrir a la desinversión, y es ciertamente comprensible sentir ansiedad. Pero dejarse influir por titulares y tratar de predecir los movimientos del mercado nunca es una estrategia de inversión prudente. Reducir la exposición a la renta variable puede ser contraproducente porque es casi imposible predecir los puntos de inflexión del mercado. El reto está en encontrar una estrategia que pueda ayudarle a mantener su inversión durante episodios de volatilidad, y más allá.
¿Cómo se han comportado las acciones defensivas durante las crisis energéticas?
En nuestra opinión, una de las estrategias más eficaces para capear la inflación consiste en identificar acciones con sólidas características defensivas, un atractivo potencial de revalorización y un historial de resistencia a los efectos corrosivos de la inflación. Estas características se pueden encontrar en las acciones de empresas de calidad con un beta bajo (menor correlación con el mercado) y valoraciones atractivas. Denominamos a este conjunto de características "QSP" por su combinación de calidad (quality), estabilidad (stability) y precio (price). Entre los ejemplos se incluyen bancos, cadenas de supermercados, contratistas de defensa y empresas farmacéuticas.
Las acciones de QSP tienen un historial especialmente sólido durante periodos inflacionarios. A lo largo de cuatro crisis petroleras distintas, las acciones defensivas superaron al mercado general en una media del 9,5 %. Además, el margen de superación estuvo estrechamente correlacionado con la inflación. Cuanto mayor era el grado de inflación, medido por el Índice de Precios al Consumo, más superaron las acciones defensivas al S&P 500 (imagen).