El acceso al agua limpia puede ser un factor decisivo para decidir quién gana o pierde la carrera de la IA.
El rápido crecimiento de la IA está impulsando la demanda no solo de electricidad, sino también de agua limpia necesaria para gestionar su infraestructura física. A medida que se expanden los centros de datos, el aumento de la intensidad del consumo de agua está ejerciendo presión sobre los suministros y poniendo a prueba la sostenibilidad a largo plazo. En nuestro análisis, estas presiones crean tanto riesgos como oportunidades para los inversores activos.
¿Cómo de refrescante resulta la IA?
El crecimiento explosivo de la IA muestra pocos signos de desaceleración, con una previsión récord de 350 000 millones de dólares para la inversión empresarial centrada en la IA solo en 2025. Como resultado, se espera que la capacidad global de las instalaciones que alojan servidores de IA, o centros de datos, aumente un 23 % en cada uno de los próximos cinco años, con Estados Unidos a la cabeza.
Según la Agencia Internacional de la Energía, se espera que el desarrollo de esta infraestructura dispare la demanda de electricidad de los centros de datos en un 160 % en Estados Unidos, lo que contribuirá a un aumento del 25 % en la demanda total de energía hasta 2030. La satisfacción de las crecientes necesidades energéticas mundiales planteará desafíos específicos. Pero también vemos una variedad de riesgos potenciales derivados de que el agua se vuelva más escasa o menos pura.
Esto se debe a que los potentes centros de datos de la IA tienden a alcanzar temperaturas muy elevadas, y muchos de ellos requieren grandes cantidades de agua ultrapura para su refrigeración constante. En consecuencia, el éxito de un centro de datos probablemente dependerá tanto del acceso a agua abundante y limpia como a fuentes de energía fiables.
Aumento del riesgo hídrico como disruptor del mercado
Los centros de datos no son los únicos participantes del auge de la IA que necesitan agua. Los fabricantes de semiconductores y los servicios públicos también son usuarios intensivos de agua y es probable que necesiten aún más (Figura). La generación de energía en Estados Unidos, en particular la de carbón y la nuclear, representa alrededor del 70 % de todas las extracciones de agua dulce, aunque la mayor parte se devuelve a su fuente después de enfriarse.