Las sólidas posiciones de capital también ayudan a los bancos a lidiar con unas presiones reglamentarias que podrían haber alcanzado niveles máximos. Los bancos tratan de frenar la última propuesta de reglamentación, conocida como «Basell III Endgame», aduciendo que no son necesarios niveles mayores de capital y más restricciones, y que ello supondría un perjuicio para la economía. Jerome Powell, presidente de la Fed, se manifestó en contra de la propuesta en marzo. El mercado aplaudió su postura al prever que la reglamentación no prosperaría.
Una inflación y unos tipos de interés relativamente elevados son beneficiosos
Más allá de las cuestiones reglamentarias, las empresas financieras también son sensibles a las tendencias macroeconómicas. Creemos que la economía estadounidense ha regresado a la «antigua normalidad», con una inflación que ha llegado para quedarse. La inflación anual ha descendido desde máximos del 9,1% a mediados de 2022 hasta el 3,2% que marcó en febrero, y es improbable que vuelva a situarse en niveles extremadamente elevados. Sin embargo, prevemos presiones alcistas sobre la inflación en los próximos años, en lugar del constante descenso registrado en el período comprendido entre 2008 y 2021.
Ese escenario no es necesariamente negativo para los activos de riesgo. Por el contrario, las tasas de crecimiento nominal probablemente también serían mayores en ese entorno, favoreciendo así a los beneficios empresariales. De hecho, las empresas que componen el S&P 500 desmintieron las previsiones de fuertes descensos y lograron un crecimiento de sus beneficios en 2023. Creemos que en 2024 y 2025 habrá revisiones al alza y un crecimiento aceptable.
Un mayor crecimiento nominal no sale gratis. Incluso aunque se cumplan las previsiones y la Fed rebaje los tipos este año, los tipos del mercado podrían mantenerse firmes o incluso subir. Si todos los demás factores permanecen constantes, creemos que esta situación ofrece una ventaja para las empresas financieras, ya que muchos de los modelos de negocio del sector permiten que dichas empresas sean más rentables en un contexto de tipos elevados.
¿Qué puede pasar si el crecimiento y la inflación retroceden junto con los tipos de interés? Creemos que esas condiciones beneficiarían a los activos de riesgo, especialmente en los sectores de calidad y defensivos. Aunque los negocios financieros basados en los diferenciales, que dependen de unos tipos de interés elevados, podrían ir a la zaga, una serie de valores seleccionados del sector podrían hacerlo razonablemente bien. En este escenario, creemos que los segmentos de negociación en los mercados de capitales, banca de inversión y gestión de activos resistirían bien.
Tomar el pulso a las tendencias de negocio
De momento observamos tendencias favorables en segmentos clave del sector. Algunas aseguradoras de automóviles han informado de un crecimiento de sus precios de dos dígitos. Las gestoras de activos alternativos también experimentan un fuerte crecimiento orgánico de sus ingresos en un contexto de aumento de los intereses en los productos de inversión no tradicionales.
Por otra parte, el reciente repunte en los mercados financieros es una noticia positiva para los gestores de activos tradicionales y de patrimonios. Asimismo, los ingresos de la banca de inversión han mejorado recientemente tras la contracción registrada.
¿Y qué hay de la banca comercial? Después de la crisis del año pasado, parece que las señales vitales se han estabilizado. Los costes del crédito siguen normalizándose en niveles más altos tras años de debilidad extrema, lo que supone un buen augurio para las entidades de crédito. Creemos que una selección de bancos de gran tamaño y con negocios diversificados, que cuentan con importantes franquicias de depósitos, estarían bien posicionados para afrontar un entorno cambiante. Estos bancos demostraron su resistencia durante la crisis del año pasado y siguen ganando cuota de mercado en un sector fragmentado.
Las valoraciones siguen siendo atractivas
La mejora de los fundamentales del sector todavía no se refleja en las valoraciones. Tanto el S&P 500 Financials Index como el KBW Bank Index se negocian con un fuerte descuento respecto al mercado por su ratio PER (Gráfico).