En particular, los costes de la energía han sido un factor fundamental de las subidas de precios registradas en todos los sectores, entre ellos, el transporte, la industria manufacturera y la agricultura. Los precios del crudo se dispararon en 2021 para después marcar máximos a principios de marzo de 2022, cuando barril del West Texas Intermediate (WTI) se aproximó a los 120 USD. Ahora, justo un año después, el precio del WTI gira en torno a los 75 USD, no muy por encima de los niveles prepandemia. Prevemos que las ventajas de un descenso de los precios de la energía se propagarán a buena parte de los componentes del IPC.
Los cambios en los tipos hipotecarios afectan más a Europa
La sensibilidad de los propietarios de viviendas a los incrementos de tipos también impulsa los cambios en la inflación del Reino Unido y la UE en comparación con la estadounidense. Mientras que en Estados Unidos hipotecas a tipo de interés fijo a 30 años son mayoritarias, en Europa es más habitual que los plazos de amortización sean más cortos o que las hipotecas sean a tipo variable.
En el Reino Unido, por ejemplo, alrededor del 15% de los propietarios de viviendas tienen préstamos a tipo variable, mientras que otro 17% tienen contratados préstamos a tipo fijo que deberán refinanciarse este año a tipos de interés más altos, siendo de abril a junio el período en el que tendrá lugar el mayor número de refinanciaciones. La mayoría de estos propietarios de viviendas contrataron sus hipotecas a tipos inferiores al 2% (según la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido) y deberán renovar sus préstamos a tipos hasta tres veces superiores. Por tanto, el impacto del incremento de las cuotas mensuales de las hipotecas en las finanzas de los hogares se notará mucho más en el gasto de los consumidores y la actividad económica del Reino Unido y la UE que en Estados Unidos.
Partiendo de niveles más altos, creemos que la inflación debería caer este año de manera más pronunciada en el Reino Unido y la UE que en Estados Unidos. Por ejemplo, el IPC británico podría reducirse del 10% al 5%. No obstante, aunque los mercados quieren creer en un escenario de descenso de la inflación, es probable que los precios de los bonos solo reaccionen cuando realmente comiencen a publicarse mejores datos del IPC. Pensamos que será en ese momento cuando comience a notarse el problema que está por venir en forma de debilidad de la actividad económica y de los mercados laborales.
Hay que considerar los riesgos bajistas, y también alcistas
¿Qué podría fallar en esta tesis? En un contexto mundial marcado por la volatilidad y con una política monetaria todavía restrictiva es posible que podamos enfrentarnos a un rebrote de la crisis bancaria. No obstante, ese escenario probablemente beneficiaría a los bonos soberanos con vencimientos más largos. Las consecuencias de un empeoramiento de la situación de Ucrania u otras zonas con problemas serían más difíciles de interpretar. Además un nuevo repunte de los precios de la energía podría reavivar las presiones inflacionistas.
En general, creemos que ahora está más justificado añadir duración en la mayoría de los mercados de bonos. Pensamos que el ciclo de subidas de tipos se acerca a su fin y, una vez que los bancos centrales hagan una pausa, los inversores podrán esperar las posteriores bajadas de tipos que generalmente se producen en un plazo de tres a seis meses. A nuestro juicio, Reino Unido y la UE son los que mayor potencial alcista presentan.