La rápida adopción de la IA desde el prisma de la sostenibilidad

03 octubre 2025
5 min read

La rápida adopción de la IA en las empresas ofrece ventajas medioambientales y sociales, pero también riesgos.

Las empresas están acelerando su adopción de la inteligencia artificial (IA) para impulsar la productividad y frenar los costes, dos prioridades urgentes en un entorno de alta inflación y crecimiento lento como el actual. Esta celeridad exige que los inversores estén muy atentos, ya que creemos que las consecuencias medioambientales y sociales de la IA —intensidad energética, impacto en el empleo y gobernanza de los datos— tienen importancia financiera para la mayoría de las empresas del mundo.

La inteligencia artificial es la innovación tecnológica más transcendental desde la aparición de internet. Se trata de una tecnología destinada a penetrar en todos los sectores que transformará las economías y las sociedades en los próximos años. La adopción de la IA en las empresas se ha intensificado desde finales de 2022, cuando herramientas como ChatGPT irrumpieron en el mercado. TI, finanzas, cadenas de suministro y fabricación han sido las primeras áreas donde se ha implantado esta tecnología, pero en 2025 se prevé una adopción generalizada en funciones que van desde marketing y ventas hasta desarrollo de productos y recursos humanos (Gráfico).

La IA ya tiene un papel fundamental en las finanzas, la tecnología de la información y la fabricación
La IA ya tiene un papel fundamental en las finanzas, la tecnología de la información y la fabricación

El análisis actual no garantiza los resultados futuros.
Datos a 31 de marzo de 2025.
Fuente: International Energy Agency (IEA), MIT, Morgan Stanley y AllianceBernstein (AB)

A medida que la adopción de la IA va extendiéndose a nuevas áreas de negocio, creemos conveniente realizar un análisis crítico y equilibrado desde distintos ángulos. Una forma de hacer dicho análisis consiste en reflejar los riesgos y las oportunidades medioambientales y sociales —junto con los efectos a gran escala, las consecuencias para el negocio y la inversión, y el impacto en la vida cotidiana— en una matriz de impactos de la IA (Gráfico).

Matriz de impacto de la IA: representación de los riesgos y las oportunidades medioambientales y sociales
Matriz de impacto de la IA: representación de los riesgos y las oportunidades medioambientales y sociales

Exclusivamente para fines informativos
La lista anterior no es exhaustiva.
A 30 de junio de 2025
Fuente: AB

La energía es el tema más destacado de la parte medioambiental de la matriz, por lo que es lógico abordar primero esta cuestión.

La IA aumenta la demanda energética, pero también la eficiencia

A medida que los hiperescaladores —empresas que proporcionan recursos de computación masivos, escalables y bajo demanda— construyen centros de datos a gran escala, las necesidades energéticas de la IA se perfilan como el principal riesgo medioambiental de esta tecnología. Cabe señalar que, previsiblemente, la demanda energética seguirá aumentando en un futuro próximo.

La IA ya tiene un papel fundamental en finanzas, TI y fabricación
La IA ya tiene un papel fundamental en finanzas, TI y fabricación

El análisis actual y las previsiones no garantizan resultados futuros.
TWh: teravatios/hora
A 30 de abril de 2025
Fuente: AIE

Se prevé un aumento sustancial del consumo global de energía en los centros de datos. En 2022, los centros de datos representaban cerca del 2% de la demanda mundial de electricidad. Los pronósticos señalan que dicho porcentaje será del 7% en 2030. En EE. UU. ya hay seis estados donde los centros de datos consumen más del 10% del suministro eléctrico, con Virginia a la cabeza (25%).

Esta demanda energética está creando oportunidades de dos formas. Contribuye a una mayor adopción de las energías limpias y promueve la eficiencia energética de los centros de datos de los hiperescaladores, y esto impulsa cambios en la totalidad de sus cadenas de suministro que podrían traducirse en oportunidades para los inversores. No obstante, el riesgo radica en que muchos de los nuevos centros de datos de IA operan con gas natural —que no es una fuente de energía limpia—, lo que podría hacer que peligren los compromisos de los hiperescaladores de lograr las cero emisiones a largo plazo.

Para los inversores en bonos, la intensidad energética y de capital de la IA es una espada de doble filo. Los emisores que tarden en adaptarse podrían enfrentarse a presiones crediticias, acceso reducido al capital y mayores costes de financiación. Sin embargo, muchas de las empresas que construyen o financian centros de datos para un uso intensivo de la IA, así como las compañías eléctricas que están modernizando sus redes y suministran energía renovable, han comenzado a emitir bonos verdes para abordar la creciente huella energética de la IA.

Desde la perspectiva de la gestión activa, la clave está en identificar a los emisores que cuentan con estrategias de transición creíbles y ventajas competitivas relacionadas con la IA, que realizan una asignación disciplinada del capital y que tienen acceso a distintas fuentes de financiación. Esas son las empresas con más probabilidades de mejorar su calidad crediticia con el paso del tiempo y de ofrecer oportunidades interesantes.

El aumento de la demanda energética también ejerce presión sobre las infraestructuras en general. Entre las empresas que posiblemente se beneficien de las mejoras en las infraestructuras figuran los proveedores de cables de alta y media tensión, los proveedores de sistemas de control de la temperatura energéticamente eficientes, los fabricantes de turbinas de gas (especialmente con sistemas de control basados en IA) y los fabricantes de células de combustibles capaces de generar electricidad en los propios centros de datos.

La seguridad hídrica es otro riesgo medioambiental de gran alcance que, si no se gestiona, podría deteriorar sustancialmente los resultados empresariales y de inversión. Por el contrario, las empresas que abordan este problema de manera estratégica podrían lograr ventajas competitivas.

En otras áreas relacionadas con el medioambiente, la IA puede ayudar a mejorar la vigilancia y la medición de las emisiones de CO2, por ejemplo, recabando e interpretando datos de satélites para evaluar las emisiones de las centrales eléctricas o los vehículos. También puede optimizar las estimaciones de emisiones provocadas por los incendios, reforzar el seguimiento de las iniciativas de secuestro de carbono y mejorar la integridad de los mercados de carbono.

El riesgo para el empleo depende de que la transición se realice con éxito

Dentro de la dimensión social de nuestra matriz de impactos de la IA hay tres temas destacados: riesgo para el empleo, difusión de información falsa y sesgos.

Los despidos masivos son uno de los riesgos sociales más importantes. Según el Informe sobre el futuro del empleo 2025 del Foro Económico Mundial, las empresas prevén que la IA y las tecnologías de la información tendrán el efecto más transformador para sus operaciones de aquí a 2030. Sin embargo, el impacto global sobre el empleo podría ser positivo (Gráfico).

Posible impacto de la IA en las empresas y el empleo
Posible impacto de la IA en las empresas y el empleo

El análisis actual y las previsiones no garantizan resultados futuros.
A fecha de enero de 2025
Fuente: Foro Económico Mundial y AB

Tal y como han demostrado las anteriores revoluciones tecnológicas, la disrupción no solo tiene que ver con el número de empleos que se ganan y se pierden, sino también con los cambios en la composición de la fuerza laboral y la naturaleza del empleo. La destrucción de los trabajos de oficina y administrativos previsiblemente irá acompañada de la creación de nuevos puestos de en áreas relacionadas con la IA. Que este proceso resulte en una ganancia neta de empleo dependerá del éxito de las empresas y las personas en su adaptación y adquisición de nuevas competencias.

La IA plantea riesgos para muchas empresas, pero también crea oportunidades, por ejemplo, para los proveedores de cursos y formación relacionados con la IA. Por tanto, los inversores deben estar atentos a cómo evoluciona esta área.

La información falsa y la desinformación —que ya son endémicas en las redes sociales y que ahora se ven agravadas por la IA— plantean riesgos de gran alcance para la confianza de la sociedad en las empresas, los gobiernos y otras instituciones. La pérdida de confianza a ese nivel podría suponer un importante coste social y económico.

Otro riesgo son los sesgos en los modelos de IA. Esto se debe a que los consumidores podrían verse perjudicados por sesgos humanos que se incorporan accidentalmente a los datos utilizados en el entrenamiento. Un ejemplo son los sistemas de reconocimiento facial que resultan menos precisos con tonos de piel más oscuros. Cuando se producen esos sesgos, las empresas pueden enfrentarse a demandas por daños y perjuicios u otras acciones legales cuyas consecuencias podrían afectar a los inversores.

Estar atentos a la evolución de la IA

En nuestro análisis, la gobernanza es la siguiente fase en la evaluación del impacto medioambiental y social de la IA. Para ello, hemos definido 10 principios fundamentales para el uso responsable de la IA, junto con una serie de preguntas que los equipos de inversión pueden utilizar en sus actuaciones de implicación† con los equipos directivos de las empresas.

Aunque los gestores de activos realizan una labor de vigilancia de las empresas, es necesario que los inversores también presten atención, ya que ahora es más importante que nunca saber diferenciar a los ganadores de los perdedores de la IA. La IA está transformando rápidamente a las empresas y creemos que los inversores deben estar atentos tanto a los riesgos como a las oportunidades que surjan conforme vaya madurando la tecnología.

*La IA generativa es un subtipo de IA. La IA es un campo amplio en el que los sistemas pueden realizar tareas intelectuales, mientras que la IA generativa puede crear nuevos contenidos e ideas, como, por ejemplo, imágenes y vídeos, y reutilizar lo que ya conoce para resolver nuevos problemas.

†AB realiza actuaciones de implicación con los emisores cuando considera que estas redundan en el interés de sus clientes.

Las opiniones expresadas en este documento no constituyen análisis, asesoramiento de inversión ni recomendación de negociación y no representan necesariamente las opiniones de todos los equipos de gestión de carteras de AB. Las opiniones pueden cambiar a lo largo del tiempo.