El mercado está indicando que todas las empresas de software están en riesgo, un cambio drástico para un sector que ha gozado de un sentimiento positivo durante años. Los inversores han perdido confianza en la durabilidad de las características económicas que históricamente definían a los negocios de software de alta calidad, lo que hace casi imposible pronosticar el valor terminal de las acciones de software.
El escenario bajista: La disrupción podría afectar a los nichos de beneficios
Las preocupaciones sobre la rentabilidad son difíciles de refutar. Si los agentes de IA pueden ejecutar de forma autónoma flujos de trabajo complejos, es posible que los clientes ya no necesiten aplicaciones de software completas. Como resultado, las interfaces de usuario tradicionales perderían relevancia, mientras que los costes de cambio disminuirían y el poder de fijación de precios se erosionaría. En términos más generales, si la IA reduce las barreras de entrada en grandes sectores del ecosistema de software, la oferta aumentará más rápido que la demanda. Una mayor competencia ejercería presión sobre los precios, los márgenes y la rentabilidad del capital para los incumbentes, especialmente aquellos que dependen de modelos de precios basados en número de usuarios o en características.
Estos riesgos no pueden descartarse. Dicho esto, los agentes verdaderamente autónomos capaces de gestionar flujos de trabajo complejos, regulados y a escala empresarial se limitan hoy en día a áreas como la asistencia a la programación y la atención al cliente. Por lo tanto, la trayectoria a largo plazo es incierta, y el momento en el que se sentirá el impacto económico sigue sin estar claro.
No todas las empresas se enfrentan a los mismos riesgos
En nuestra opinión, los impactos disruptivos no se distribuirán por igual en todo el amplio sector del software. Las empresas que ofrecen capas de aplicaciones horizontales (como gestión de relaciones con los clientes o automatización de flujos de trabajo) son muy diferentes a los proveedores verticales de sistemas bancarios o sistemas de ventas minoristas, por nombrar algunos. La dinámica empresarial difiere para las empresas de infraestructura y ciberseguridad.
Así que la pregunta clave es: ¿Cómo de fácil o difícil es reemplazar ciertos tipos de software? Los sistemas de registro, por ejemplo, no son fáciles de sustituir porque estas plataformas de misión crítica están profundamente arraigadas en organizaciones con conjuntos de datos sujetos a autorización y marcos de cumplimiento. Por el contrario, las aplicaciones de interfaz con bajos costes de cambio y datos propios limitados son mucho más fáciles de reemplazar.
¿Se está adelantando el discurso bajista a la realidad financiera?
Nadie sabe realmente dónde se acumulará valor en la pila de IA (aplicaciones, agentes, datos o infraestructura). Esto explica por qué el mercado ha elevado la tasa de descuento aplicada a las acciones de software en general, lo que ha hecho bajar las valoraciones (Imagen). Los precios de las acciones han caído a pesar de las pocas señales de tensión operativa en el comportamiento del cliente, las métricas de retención o la información financiera notificada.