Sin duda, NVIDIA es una excepción. Aunque casi todos los chips que utiliza proceden de Taiwán, es la empresa del grupo de las Siete Magníficas que mejor se está comportando este año. Esto demuestra la necesidad de que los inversores apliquen un análisis fundamental riguroso para entender el conjunto complejo de factores de negocio que influyen en una empresa y, por tanto, al precio de sus acciones.
Los modelos de negocio determinan el futuro
No debe sorprender que estas acciones estén tomando rumbos diferentes tras el formidable repunte que han experimentado. De hecho, la historia demuestra que las acciones más grandes por capitalización de mercado suelen sufrir cambios cuando surgen nuevos líderes, y los catalizadores de esos cambios han sido giros de las tendencias macroeconómicas y disrupciones tecnológicas, entre otros.
Hasta las empresas dominantes pueden experimentar un deterioro de sus ventajas competitivas con el tiempo. Las nuevas innovaciones pueden plantear retos a las empresas tradicionales o la demanda de los consumidores puede no cumplir las expectativas de la dirección. Por otro lado, cada una de las Siete Magníficas tiene un modelo de negocio diferente. Microsoft y Alphabet se centran en los servicios, no en los bienes, lo que les hace menos vulnerables a los riesgos arancelarios. Apple sí que afronta los riesgos de guerra comercial porque sus fábricas se encuentran principalmente en China.
Historias de inversión diferentes
Evidentemente, todas las Siete Magníficas cuentan con bases sólidas y pueden experimentar subidas continuadas. No obstante, creemos que, como ocurre con todos los valores, en las acciones megacapitalización hay factores como las valoraciones y la pericia del equipo directivo que pueden alterar sus perspectivas de crecimiento y rentabilidad. Los inversores también deben examinar qué empresas adoptan y habilitan la IA con mayor eficacia en un contexto tan cambiante como el actual. En enero, el anuncio del innovador sistema de IA chino DeepSeek provocó fuertes caídas de las Siete Magníficas y demostró que pueden surgir competidores tecnológicos de la nada capaces de desestabilizar a los líderes del sector.
Es necesario tratar a esas empresas de megacapitalización como historias de inversión diferenciadas y no como un grupo monolítico. A nuestro juicio, la inversión pasiva en el conjunto de las Siete Magníficas puede exponer a las carteras al riesgo de concentración, dada la enorme ponderación de estos valores en los principales índices. Los inversores activos en renta variable deben analizar cada una de las empresas para adquirir convicción en sus planes estratégicos de inversión y determinar si las ventajas de sus modelos de negocio se mantendrán o no a largo plazo.
No se debe suponer que todas estas acciones seguirán ofreciendo rentabilidades relativas muy superiores de manera indefinida. Cada empresa está sujeta a fuerzas fundamentales dinámicas. Por tanto, dimensionar y seleccionar cuidadosamente las posiciones, junto con una filosofía de cartera, es probablemente la mejor receta para aprovechar el potencial de rentabilidad dentro del grupo de las Siete Magníficas, siempre con una gestión prudente de los riesgos asociados.
Los autores desean dar las gracias a Bryan Chang, Investment Strategist—Equities, y a Steffi Napoli, Product Analyst, por los análisis aportados a este blog.