Se necesita otra mentalidad para encontrar acciones con valoraciones atractivas capaces de afrontar unas condiciones cambiantes.
La incertidumbre del mercado suele crear controversias clásicas para la inversión value. Este año, el cambio radical de la política estadounidense ha revuelto el panorama macroeconómico y puesto trabas para muchas empresas. Por tanto, cabe preguntarse de qué modo los inversores value pueden encontrar acciones con potencial de recuperación en un momento en el que predecir el próximo shock disruptivo resulta harto complicado.
No es fácil encontrar valor en los tiempos que corren. Aunque el S&P 500 marcó máximos históricos en agosto, los inversores siguen temiendo el impacto de los aranceles sobre el crecimiento económico y los beneficios empresariales. De hecho, la extrema volatilidad de comienzos de 2025 dejó al descubierto un sentimiento de mercado extraordinariamente frágil.
Avanzar en un año de enormes controversias
Este entorno presenta todas las características que favorecen a las oportunidades value. Las oportunidades value tradicionales se crean cuando una acción cotiza por debajo de su valor intrínseco, muchas veces porque los inversores pierden confianza en sus perspectivas de negocio debido a una controversia. Cuando los mercados sobrerreaccionan a los problemas de una empresa o sector, generalmente se sientan las bases para una potencial recuperación.
Como es lógico, los inversores están realmente preocupados por la capacidad de las empresas para sortear unas condiciones macroeconómicas y comerciales en constante cambio. Sin embargo, algunas compañías están mejor preparadas de lo que parece para lidiar con este entorno.
Determinar qué aspectos de la empresa se pueden analizarse
La incertidumbre política hace que los retos en materia de inversión resulten especialmente difíciles en 2025. ¿Qué pueden hacer los inversores ante esta situación?
Lo primero es identificar aquellos aspectos que se pueden analizar, y también los que no. Por ejemplo, resulta infructuoso tratar de predecir el nivel de aranceles que finalmente se impondrá a distintos países o productos. Asimismo, los esfuerzos para predecir las tendencias de inflación, tipos de interés y PIB en un entorno tan inestable no nos ayudará a encontrar empresas capaces de superar los nuevos retos. Por tanto, creemos que los inversores deberían centrarse en cuestiones específicas de las empresas que puedan analizarse independientemente de la incertidumbre política. Algunas de esas cuestiones son las siguientes:
- Empresas que experimentan un cambio positivo: Cuando a una empresa le van mal las cosas, los precios de sus acciones pueden desplomarse. Sin embargo, aquellas compañías que experimentan cambios positivos suelen pasar desapercibidas hasta que sus acciones recuperan terreno. Walmart, por ejemplo, trabaja para poner fin a años de pérdidas con su negocio de comercio electrónico. Los inversores value pueden analizar las medidas que ha puesto en marcha la empresa para mejorar su rentabilidad con distribuidores terceros, suscripciones, publicidad, envíos y una mejor gestión de sus centros de distribución. Este tipo de análisis puede ayudar a evaluar las perspectivas de recuperación de Walmart, con independencia de cómo evolucione el contexto macroeconómico.
- Las ventajas competitivas sostenibles siempre son un factor que favorece un crecimiento de los beneficios capaz de superar los retos a corto plazo. En el sector financiero, Charles Schwab ha seguido captando nuevos activos a tipos elevados gracias a su estructura de costes reducidos, su gran capacidad de distribución de productos y su sólido modelo de servicios. A pesar de que el sector financiero se ve afectado por cuestiones de reglamentación y por la incertidumbre en torno a los tipos de interés, podemos valorar las ventajas competitivas de la empresa y formarnos una opinión fundada sobre su capacidad para prosperar.
- Dinámica sectorial sólida o en proceso de mejora: Pensemos en el sector salud, que actualmente se enfrenta a una enorme incertidumbre política. Sin embargo, el ritmo del gasto en I+D a largo plazo probablemente seguirá siendo superior al crecimiento del PIB. Eso significa que determinadas empresas de este sector pueden aguantar en un contexto desfavorable a largo plazo. El agrícola es otro sector con un crecimiento mediocre de los beneficios. Sin embargo, las medidas encaminadas a mejorar la productividad deberían impulsar su crecimiento, que se prevé supere al del PIB. Deere & Co., uno de los mayores fabricantes de equipamientos agrícolas del mundo, tiene ventaja en ámbitos como la agricultura de precisión, y esto puede mejorar sus resultados en un contexto de recuperación del sector.
Un nuevo universo value
Empresas de este tipo pueden encontrarse en áreas sorprendentes. En 2000, el sector financiero representaba casi un tercio del Russell 1000 Vaule Index, seguido de los de salud, servicios de comunicaciones y consumo discrecional, este último con mayor sensibilidad cíclica. Las acciones de telecomunicaciones solo suponían el 4% del índice. Casi cuarto de siglo después, la ponderación del sector financiero se ha reducido y los inversores pueden encontrar ahora un grupo más amplio de valores industriales y tecnológicos (Gráfico).