Ampliar el ecosistema: coordinar la estructura del capital
Movilizar capital a gran escala para cerrar una brecha de 4 billones de USD no es tarea fácil. Los países en desarrollo deben obtener financiación en unas condiciones razonables que también puedan atraer a los inversores. Para ello se necesita coordinación entre gestores de activos, bancos para el desarrollo, gobiernos soberanos, agencias de calificación, fundaciones filantrópicas, aseguradoras y organizaciones no gubernamentales.
Atraer grandes volúmenes de capital privado de manera sostenida resulta especialmente difícil. La coordinación entre esas partes interesadas puede ayudar a crear estructuras transparentes susceptibles de reproducirse. Asimismo, los recursos catalizadores incorporados en las etapas de mayor riesgo en el desarrollo de los proyectos pueden ayudar a convertir conceptos iniciales en oportunidades de inversión viables, creando así unas bases más sólidas para que el capital privado continúe con la financiación.
Una iniciativa fundamental para lograr ese tipo de coordinación fue la Conferencia sobre financiación de impacto y combinada, celebrada hace unos meses. Este encuentro, organizado por AllianceBernstein, Societe Generale y la Emerging Markets Investors Alliance, reunió a partes interesadas de toda la estructura del capital y sirvió de modelo de alianza entre entidades del lado de la compra y de la venta.
Ampliar el ecosistema: crear un repositorio
En la conferencia, Boston Consulting Group y Société Générale propusieron la creación de un repositorio centralizado para impulsar operaciones de finanzas combinadas. Este recurso, que permite agregar datos sobre la financiación disponible por región, sector y tipo de instrumento, podría agilizar los acuerdos, reducir los costes de las operaciones y aumentar la transparencia.
Un repositorio centralizado podría ser un importante catalizador para ampliar las finanzas combinadas, lo que ayudaría a los inversores a desplegar capital de forma más eficiente y a mayor escala. También podría mejorar el acceso a capital catalizador al reducir las diferencias en los requisitos de admisibilidad, solicitud e información que con tanta frecuencia frenan los proyectos.
Ampliar el ecosistema: medir el éxito
Para incrementar las finanzas combinadas es preciso disponer de indicadores de éxito que sean uniformes. Los inversores necesitan entender tanto los resultados financieros como el impacto medioambiental o social de cada operación. En este sentido, la creación de un conjunto de estándares comunes mejora la fiabilidad y facilita la comparabilidad. Este enfoque tan riguroso ayuda a reducir el riesgo de ecoimpostura, garantizando así que el capital se destine a proyectos con un impacto demostrable a la vez que se cumplen las expectativas de rentabilidad de los inversores. Con el tiempo, esta transparencia mejora la confianza y anima a más inversores a participar.
Si bien una mayor coordinación, un repositorio centralizado e indicadores de impacto más claros son fundamentales para ampliar las finanzas combinadas en un futuro, los inversores ya tienen a su disposición estructuras tangibles en las que pueden poner su capital.
Herramientas novedosas para la inversión sostenible
Entre las aplicaciones más visibles de las finanzas combinadas se encuentran estructuras innovadoras de bonos que canalizan directamente el capital hacia proyectos de sostenibilidad. Dos ejemplos — las permutas de deuda por naturaleza y los bonos por resultados— demuestran cómo los enfoques creativos pueden ofrecer tanto un impacto mensurable como rentabilidades competitivas.
Las permutas de deuda por naturaleza permiten a los países en desarrollo reducir la deuda soberana a cambio de inversiones en conservación. Las estructuras son complejas y requieren coordinación entre gestores de activos, bancos multilaterales para el desarrollo, gobiernos soberanos y organizaciones para la conservación. Sin embargo, las ventajas son triples: para los países en riesgo de impago, son una fórmula rentable de aliviar la carga de la deuda; los ingresos se destinan a proyectos de importancia crítica, como la protección de los bosques tropicales o la protección de especies amenazadas; y los inversores pueden adquirir los bonos a valoraciones atractivas.
Una permuta de deuda por naturaleza reciente no solo ha ayudado a conservar 60.000 km2 de territorio marino en Ecuador, sino que también ha ofrecido rentabilidades superiores a las de muchos bonos corporativos estadounidenses con calificación crediticia comparable.
Los bonos por resultados, al igual que las permutas de deuda por naturaleza, financian el desarrollo sostenible, pero suelen tener objetivos más precisos. Estos bonos generalmente atraen a los inversores que se centran en un tema específico, como la recuperación de la población de rinocerontes negros o la reforestación del Amazonas.
En algunos casos, los pagos de cupones se ajustan en función de los resultados de los proyectos. De esta forma, los inversores consiguen tanto un impacto mensurable como una protección del principal cuando los bonos han sido emitidos o están garantizados por una institución para el desarrollo con una calificación muy elevada, como es el caso del Banco Mundial.
Tradicionalmente, los bonos por resultados han ofrecido rentabilidades superiores a las de otros activos con calificación crediticia similar, y su impacto es cuantificable; es decir, los inversores saben exactamente cuántos árboles se han plantado, cuánto carbono se ha secuestrado o cómo puede conservarse la población de rinocerontes.
Convertir el potencial en resultados tangibles
Para que las finanzas combinadas cumplan su promesa es necesario que ofrezcan un impacto mensurable y rentabilidades suficientemente atractivas como para atraer a los inversores convencionales.
El capital catalizador tiene un papel fundamental para desbloquear mayores flujos de inversión privada. Cuando los recursos catalizadores reducen el riesgo de las operaciones, los instrumentos vinculados a la sostenibilidad permiten avanzar en las prioridades para el desarrollo global, a la vez que ofrecen rentabilidades atractivas a los inversores.
El reto es inmenso, pero la oportunidad no lo es menos: las finanzas combinadas ofrecen a los inversores la posibilidad de participar en el arranque de un mercado que crecerá con fuerza.