Perspectivas en multiactivos para 2026: Análisis de las principales controversias

06 enero 2026
5 min read

Las estrategias multiactivos de gestión activa deberían verse favorecidas por un crecimiento más lento, la flexibilización monetaria y el liderazgo tecnológico en el mercado de renta variable.

En un turbulento 2025 dominado por los choques de la política comercial estadounidense y las tensiones geopolíticas, la economía global demostró resiliencia. Los temores a una desaceleración relacionada con los aranceles y a un repunte de la inflación han demostrado ser infundados, ya que el crecimiento ha sorprendido al alza y la inflación ha continuado debilitándose. La mejora del contexto afianzó un año sólido para los mercados financieros. La renta variable, las materias primas, el crédito y la duración generaron rentabilidades saludables, y la diversificación volvió a generar beneficios significativos tras varios años difíciles.

A medida que avanzaba el año, la atención de los inversores pasó de las tensiones comerciales a cuestiones más fundamentales sobre la durabilidad del crecimiento, el elevado nivel de las valoraciones y las fuerzas que estaban definiendo la siguiente fase del ciclo económico. Estas cuestiones son un aspecto central de nuestras perspectivas. Las valoraciones de la renta variable estadounidense son elevadas, los diferenciales de crédito siguen siendo ajustados y el gasto de capital récord en infraestructura de inteligencia artificial (IA) está aumentando. Los mercados se preguntan cada vez más si estas inversiones pueden producir amplias ganancias de productividad y crecimiento de los beneficios, y si la concentración puede dar lugar a una expansión más duradera y diversificada.

Creemos que las perspectivas son favorables para 2026. Aún nos encontramos en una fase temprana del ciclo de inversión y monetización de la IA, y nuevas señales sugieren que los fundamentales del mercado no solo respaldan a un puñado de líderes tecnológicos. Mientras tanto, es probable que la Reserva Federal estadounidense flexibilice la política más de lo que los mercados esperan actualmente, dado que su prioridad es la debilidad del mercado laboral; este contexto de política debería respaldar los activos de riesgo. Dicho esto, las valoraciones elevadas, la concentración del mercado y la incertidumbre en torno al ritmo de la monetización de la IA apuntan a una evolución futura más volátil, donde la diversificación y la asignación estratégica de activos recuperan su importancia.

¿Qué grado de resiliencia exhibe el ciclo económico?

Puesto que los temores a una fuerte recesión no se están materializando, la pregunta clave para 2026 es si la economía puede seguir siendo resiliente a medida que madura el ciclo. La economía estadounidense sigue siendo el principal motor del crecimiento global, pero están surgiendo divergencias. El impulso del mercado laboral se está debilitando: la contratación se está enfriando y hay menos ofertas de empleo, a pesar de la fortaleza en otras partes de la economía. Por ejemplo, el gasto de capital de las empresas es sólido, las revisiones de beneficios están cerca de máximos históricos y el crecimiento de los beneficios se ha extendido más allá de la tecnología. La desconexión entre el empleo y los fundamentales corporativos requiere vigilancia, pero por ahora vemos pocas señales de tensión económica.

Creemos que el consumo seguirá siendo una fuente clave de estabilidad. Los balances de los hogares no están tensionados significativamente, el crecimiento real de los salarios se mantiene positivo y, aunque se ha reducido, el ahorro acumulado no se ha agotado. La inflación está ligeramente por encima del objetivo, pero esperamos que la Fed ponga el foco en el riesgo para el empleo dado el reciente debilitamiento (Gráfico). Es probable que el banco central flexibilice la política en 2026, y la política fiscal debería ser un amortiguador adicional a corto plazo, ya que el efecto inmediato de las recientes medidas de gasto respaldarían la actividad hasta bien entrado el año.

El mercado laboral estadounidense se ha enfriado, pero el gasto en consumo exhibe resiliencia
El empleo no agrícola y el desempleo desde 2022 muestran un debilitamiento, pero el uso de tarjetas de crédito ha aumentado.

Los análisis históricos no garantizan los resultados futuros.
Figura izquierda a 30 de septiembre de 2025; figura derecha a 30 de noviembre de 2025
NFP = empleo no agrícola; mm 6m = media móvil a seis meses
Fuente: Bloomberg, Departamento de Trabajo de EE. UU. y AllianceBernstein (AB)

A nivel global, es probable que se apliquen políticas monetarias divergentes, pero con un resultado similar: crecimiento más lento, pero sin recesión. En Europa, las fuerzas que están enfriando la inflación indican que una flexibilización adicional de las políticas es más probable de lo que los mercados valoran actualmente. La dinámica de inflación más firme en Japón y la postura más expansiva de la política fiscal apuntan a una normalización continuada por parte del Banco de Japón. Creemos que estas distinciones subrayan la importancia de ser selectivos en todos los mercados, sin socavar el argumento general de la durabilidad del ciclo.

¿Estamos ante un boom de la IA o ante una burbuja de la IA?

La IA se ha vuelto fundamental en el debate sobre la resiliencia económica y la capacidad para mantener la tendencia alcista del mercado de renta variable. Las acciones tecnológicas impulsadas por la IA se han disparado en los últimos años, elevando la concentración del mercado a niveles históricos. Es razonable que los inversores se pregunten si el avance de la IA es un auge sostenible o las primeras etapas de exceso.

Hay otros signos de exuberancia. Las valoraciones en ciertos segmentos se han expandido rápidamente y están apareciendo bolsas de fragilidad estructural. La dinámica de financiación circular, como las inversiones cruzadas repetidas y los acuerdos estratégicos, puede amplificar la ciclicidad. Además, observamos señales tempranas de apalancamiento renovado a medida que algunas empresas utilizan la deuda para financiar gastos de capital ambiciosos. Otro riesgo clave es la posibilidad de una “cámara de aire” si los ingresos van a la zaga del ritmo de inversión.

Esta dinámica merece mucha atención pero, por ahora, creemos que el argumento fundamental de la carrera liderada por la IA está intacto. El mayor gasto de capital está financiado en gran medida por fuertes flujos de caja operativos, no por un apalancamiento excesivo (Gráfico). Y los mercados parecen selectivos: recompensan a las empresas con capacidad de generar beneficios duraderos y penalizan los balances más débiles. Esto sugiere un comportamiento racional, no indiscriminado, por parte de los inversores.

Las comparaciones con la era de las puntocom de finales de los 90 son inevitables, pero también engañosas. A diferencia de lo que ocurría entonces, los líderes de la IA de hoy son empresas altamente rentables que generan liquidez. Las ganancias en renta variable se han visto impulsadas por el crecimiento tangible de los beneficios y la inversión en infraestructuras físicas y digitales, no por modelos de negocio especulativos o demanda no probada. Las valoraciones han aumentado, pero siguen ancladas a los flujos de efectivo reales, que eran prácticamente inexistentes durante la burbuja de las puntocom.

Auge de la AI frente a burbuja puntocom: las comparaciones no se sostienen
El gasto tecnológico actual está impulsado principalmente por la liquidez, mientras que la expansión de los múltiplos es moderada, a diferencia de 1999.

El análisis actual no garantiza resultados futuros.
North America Tech y North America ex Tech y EAFE son índices personalizados creados por el equipo de análisis de Bernstein que se asemejan mucho a índices similares gestionados por MSCI 
A 30 de noviembre de 2025
Fuente: Bernstein, Bloomberg y AB

De cara al futuro, es probable que persista el excepcionalismo estadounidense impulsado por la tecnología, pero no es la única vía de exposición a la inversión en IA. Ciertas empresas de mercados emergentes, especialmente China, Taiwán y Corea del Sur, desempeñan papeles cada vez más críticos en la cadena de valor de la IA global. Las expectativas de beneficios están empezando a reflejar esta nueva realidad al ofrecer a los inversores exposición al potencial de crecimiento secular de la IA a valoraciones más bajas y reducir la dependencia excesiva de los mercados estadounidenses.

¿Qué significa todo esto para la inversión multiactivos?

Históricamente, la flexibilización de las políticas y una economía relativamente resiliente han favorecido a los activos de riesgo. Creemos que salir de la renta variable ahora supondría un coste de oportunidad. Aunque el ciclo está madurando y la volatilidad puede aumentar, creemos que el equilibrio de riesgos sigue favoreciendo una sobreponderación en activos de crecimiento, aunque siendo más selectivos y con una gestión del riesgo disciplinada. Estos son los temas clave que observamos.

Preferencia por la renta variable estadounidense, pero complementada con la de mercados emergentes. Los múltiplos actuales en EE. UU. reflejan razonablemente una rentabilidad estructuralmente más alta y un crecimiento continuado de los beneficios por encima de la tendencia, lo que sitúa a la renta variable estadounidense favorablemente frente a otros mercados desarrollados (Gráfico). Por su parte, la renta variable de mercados emergentes ofrece diversificación. Los tipos de interés locales más bajos, la mejora de los beneficios y un dólar estadounidense potencialmente más débil proporcionan un contexto favorable, especialmente para los mercados críticos de la cadena de valor global de IA.

Los beneficios y la rentabilidad han impulsado los mercados de renta variable estadounidense
EE. UU. lidera los beneficios corporativos, lo que sitúa el rendimiento de capital de las acciones estadounidenses muy por encima de otras regiones.

La rentabilidad del pasado no garantiza los resultados futuros. 
A 30 de noviembre de 2025
Fuente: Bloomberg, MSCI y AB

Establecer fuentes de defensa de la cartera. La fortaleza y concentración del reciente mercado alcista son motivo para añadir resiliencia a las asignaciones a renta variable. Por ejemplo, la renta variable de baja volatilidad es relativamente barata y ofrece características defensivas con potencial para obtener mejores resultados si el crecimiento se modera. Además, las estrategias basadas en opciones podrían mitigar algunas caídas y mantener la exposición a áreas de crecimiento del mercado.

Énfasis en la calidad del crédito, ser selectivo con la duración. En renta fija, esperamos que el crédito siga siendo una fuente clave de ingresos y rentabilidad total; favorecemos los títulos de mayor calidad. Sin embargo, con los diferenciales cerca de mínimos históricos, creemos que tiene sentido infraponderar el crédito con respecto a la renta variable. La duración sigue siendo un importante diversificador y fuente de ingresos porque el componente de tipos de interés ofrece la mayor parte del rendimiento actual. La selectividad es fundamental: favorecemos EE. UU. sobre Japón y los vencimientos de corto a medio plazo deberían beneficiarse de la flexibilización de la Fed. Seguimos siendo cautelosos con los vencimientos más largos, en los que la dinámica fiscal puede afectar a la rentabilidad. Para gestionar este riesgo, el oro puede seguir siendo un contrapeso útil, especialmente si reaparecen las preocupaciones fiscales o la inflación vuelve a repuntar.

Considerar oportunidades de rentabilidad no tradicionales. Para los inversores que tienen flexibilidad, las estrategias a largo y corto plazo pueden proporcionar diversificación, con un objetivo de rentabilidad elevada de un dígito con bajas correlaciones. Las estrategias “event-driven”, centradas en operaciones societarias importantes, pueden beneficiarse de un clima de fusiones y adquisiciones más favorable. Los reguladores son más flexibles, las empresas de renta variable privada están ansiosas por implementar niveles récord de efectivo y la flexibilización de la política monetaria está abaratando la financiación de operaciones importantes. Las estrategias de renta variable neutrales al mercado explotan oportunidades de valor relativo en sectores alejados del auge de la IA. Y, aunque los inversores en renta variable a largo plazo se enfrentan a desafíos de concentración de los índices, los gestores neutrales al mercado pueden tratar de construir carteras más diversificadas, que creemos podrían generar un alfa más estable.

En general, un enfoque multiactivos es adecuado para el entorno de 2026. El crecimiento debería situarse cerca de las medias a largo plazo, con una inflación persistente, pero muy por debajo de los picos recientes y más flexibilización de la política monetaria, todo ello favorable a los activos de riesgo. Pero las valoraciones son elevadas y la gama de posibles escenarios macroeconómicos es amplia. En este contexto, las estrategias multiactivos tienen el potencial de añadir valor al captar ingresos y ganancias a través de un enfoque disciplinado y consciente del riesgo.

Las opiniones expresadas en este documento no constituyen análisis, asesoramiento de inversión ni recomendación de negociación y no representan necesariamente las opiniones de todos los equipos de gestión de carteras de AB. Las opiniones pueden cambiar a lo largo del tiempo.